Ambos índices fluctúan casi con una correlación perfecta, pero claro, si la mayor parte de las hipotecas se conceden con referencia al euribor y el IRPH hace referencia al tipo medio de las hipotecas, lo lógico es que este último siga la evolución del primero.
La diferencia promedio entre ambos índices solía rondar el 1%; sin embargo, en los últimos 3 años hemos visto cómo esta diferencia se ha incrementado, situándose en los últimos 2 años en el entorno del 1,4%. Esto se debe a que los bancos han incrementado los diferenciales que aplican a las nuevas hipotecas.
Lo que le interesa a una familia que compra una vivienda a través de una hipoteca no es el euribor o el irph, sino el coste total de su hipoteca, y cuánto va a tener que pagar cada mes.
En ambos casos estamos hablando de hipotecas a tipo variable, es decir, cada año veremos cómo nos revisan nuestros préstamos y estaremos a merced de la evolución de los índices de referencia.
¿Por qué una referencia al IRPH podría ser positiva? Este es un tema controvertido, porque la evolución más reciente del euribor hace que este índice salga mejor parado que el IRPH a ojos del consumidor pero lo cierto es que el IRPH podría facilitar mucho las cosas a la hora de escoger una hipoteca: si se trata del tipo medio al que se formalizan los préstamos hipotecarios, el sentido común nos dice que si nos ofrecen “IRPH +” estaremos pagando por encima de la media del mercado, mientras que si obtenemos “IRPH –” tendríamos unas condiciones mejores.
En definitiva, más que especular sobre la evolución de los índices de referencia, debemos mantenernos firmes en nuestra manera de decidir sobre alternativas a la hora de contratar una hipoteca: comparar el máximo número de ofertas posibles (ofertas en firme, no teóricas), tener en cuenta todos los costes que cada una conlleva (incluidas las vinculaciones), y decidirse por aquella que mejor se adapte a nuestras necesidades particulares.
Desde Santa Ana estamos dispuestos a resolver cualquier duda de su interés.